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Ep8. Las desconocidas e importantes funciones de los neuropéptidos

Si nos preguntan qué son los neuropéptidos, podemos dar una respuesta sencilla: son sustancias proteicas producidas y liberadas por las neuronas. Su finalidad es actuar sobre los sustratos neurales para influir en multitud de procesos. 

Una de las primeras personas en descubrir el gran potencial y versatilidad de los neuropéptidos fue la doctora Candance B. Peert, una neurocientífica y farmacóloga estadounidense que llegó a ser una seria candidata al Premio Nobel. A ella le debemos libros tan fascinantes y decisivos como “Moléculas de Emoción” o sus más de 250 publicaciones, profundizando en los aspectos de estas sustancias. 

Algo que dejó sobre la mesa esta especialista en sus trabajos es que estas pequeñas piezas de proteína y sus receptores serían, ni más ni menos, el fundamento biológico de nuestra conciencia. Su acción se manifiesta mediando en nuestras emociones, en nuestra manera de procesar el mundo y de desenvolvernos en él.

Neuropéptidos: qué son y qué hacen por nosotros

Antes de profundizar en la materia, es importante diferenciar lo que es un péptido de un neuropéptido. Ambas son moléculas proteicas (formadas por cadenas de aminoácidos) y pueden además actuar como hormonas. 

En la actualidad, la ciencia tiene descritos a unos 100 neuropéptidos; sin embargo, sabemos que nos falta por identificar cerca de unos 1 000 adicionales. Asimismo, también conocemos su mecanismo de acción. Una vez son procesados y liberados en el cerebro, se unen a unos receptores muy específicos (conocidos como G), logrando modular las sinapsis (la comunicación entre neuronas) al generar una serie de reacciones.

Estas reacciones profundas en las células nerviosas buscan producir una serie de procesos y actividades específicas, dependiendo del tipo de neuropéptido que esté modulando ese receptor. La doctora Candance Peert lo define de la manera más sencilla: el receptor sería un botón y el neuropéptido el dedo que lo oprime, para que empiece a funcionar cuando y como él decida.

Por otro lado, es importante saber que podemos encontrar cuatro tipos de neuropéptidos según su funcionalidad:

  1. Neuropéptidos de liberación hipotalámica.
  2. Neuropéptidos de la hipófisis (como la oxitocina o la prolactina).
  3. Los neuropéptidos del sistema digestivo (como la sustancia P que regula la sensación de dolor).
  4. Grupo ecléctico (endorfinas, encefalinas)

Aprendizaje y la memoria 

El aprendizaje no puede entenderse sin la capacidad de memorizar o recordar. Estos procesos no podrían llevarse a cabo sin la actividad de los circuitos neuronales y la capacidad de recuperar informaciones adquiridas. En todo ello participan este tipo de sustancias: los neuropéptidos.

Existen numerosos neuropéptidos que actúan favoreciendo la conexión entre neuronas para asentar la memoria. Uno de ellos es la relaxina-3, que regula y facilita la memoria a corto plazo. Ahora sabemos, de hecho, que cuando este neuropéptido está sobreexcitado, perdemos habilidad en la memoria espacial. Incluso, una alteración en este neuropéptido es un claro síntoma del temido alzhéimer.

Asimismo, estas pequeñas proteínas actúan como mensajeras para que se liberen hormonas y neurotransmisores con el fin de asentar conocimientos, despertar competencias e ir modelando el cerebro a base de nuestros aprendizajes.

Regulación de la ingesta de comida y bebida

La ingesta de alimentos consta de tres fases muy concretas: la fase cefálica, la gastrointestinal y el sustrato. En cada proceso, los neuropéptidos activan desde el olfato, hasta la producción de acetilcolina para que esta estimule la liberación de insulina del páncreas para iniciar el proceso digestivo.

Además, facilita la activación de los receptores del gusto e incluso la clásica sensación de placer o satisfacción al comer, al estimular distintas áreas del tronco encefálico.

Control del dolor

La regulación del dolor se encuentra en las neuronas sensoriales primarias, localizadas en los ganglios sensitivos de la raíz dorsal. Ellas son las que liberan a lo largo de la médula espinal numerosos neuropéptidos como la sustancia P, la somatostatina o la dinorfina. 

Neuropéptidos, emociones y conciencia

Cada vez que nos emocionamos, nos sentimos frustrados, inspirados o asustados, los neuropéptidos están detrás actuando como mensajeros. Lo hacen al viajar por el cuerpo, depositando pequeñas cantidades de sustancias químicas en nuestras células. De ese modo, desencadenan cambios, facilitando que se libere desde la serotonina hasta la dopamina, endorfinas y hasta el cortisol que media en el estrés y la ansiedad.

La doctora Peert, insistía en lo siguiente: los neuropéptidos son los substratos básicos de la emoción. Cuando estos se liberan experimentamos cambios, sensaciones, emociones que cambian nuestros pensamientos y que nos hacen iniciar determinadas conductas.  Ellos son una pieza indiscutible en todo lo que somos, ellos edifican lo que somos y, por tanto, dan forma también a nuestra conciencia.

Casi a modo de ironía, pero también de revelación, muchos científicos comentan que Dios sería un neuropéptido. La mano capaz de articular qué sentir y qué hacer en cada momento. Estamos seguros de que en los próximos años sabremos mucho más de estas pequeñísimas sustancias proteicas.

Ep7. Los beneficios de generar constantemente dopamina

Mientras estamos eufóricos, alegres, disfrutando y sintiendo placer, el cerebro se “pone contento” y segrega dopamina. Pero ¿en qué consiste esta sustancia? ¿Se puede generar más de manera natural?

La evidencia demuestra que sí es posible elevar la producción de dopamina a nivel cerebral, ejecutando prácticas tan comunes como salir a trotar, practicar algún deporte, meditar y tener hábitos de vida saludables.

De acuerdo con la definición de Wikipedia, la dopamina es un neurotransmisor que se produce en muchos animales, incluidos los humanos. Es una sustancia que tiene diferentes funciones, más allá de su efecto como reforzador. 

Este componente se localiza en diferentes núcleos y partes del cerebro: el sistema nigroestriado (relacionado con el movimiento), el sistema mesolímbico (donde se relaciona con el placer, a través del núcleo accumbens), el sistema mesocortical (relacionado con las funciones ejecutivas) y el sistema tuberoinfundibular (relacionado con la inhibición de prolactina).

Tips para producir más dopamina 

Probablemente te estarás preguntando, ¿cómo generar más dopamina? Afortunadamente existen muchas formas que están al alcance de la mano. Esto reviste de real importancia hoy en día, ya que de acuerdo a un estudio de la ACHS la salud mental de los chilenos empeoró en un 46,7% en abril de este año. 

  • Cuida de tus ilusiones

Cuando nos entregamos por entero a un proyecto personal, una ilusión, o incluso una afición, inmediatamente estamos generando dopamina. La motivación y el entusiasmo ayudará a mantener esos niveles en alto, ya que constantemente estaremos incentivando nuestra creatividad e interés. 

Ejemplos de este tipo de proyectos o actividades pueden ser: un sueño personal que queremos conquistar, viajar por el mundo cuando termine la pandemia, descubrir lugares nuevos, escribir, realizar fotos, manualidades, etc. ¡La variedad está servida y es amplia! Lo importante es escoger algo que nos motive mínimamente para encausarlo de la manera más correcta. 

  • Practica ejercicio 

Otra de las ideas clave sobre cómo generar más dopamina es realizar deportes. Cuando vamos al gimnasio, jugamos fútbol o trotamos libremente, liberamos dosis de dopamina en la sangre, y, además, esto ocurre de forma casi inmediata. A nivel fisiológico, la actividad física aumenta la liberación y la concentración en los espacios intersinápticos de este neurotransmisor.

Además, más allá del placer de hacer deporte, también podemos obtener una sensación de recompensa o gratificación personal a través de él: batiendo un récord personal, adquiriendo el hábito de salir a correr, sentir el cansancio posterior en el cuerpo, ganar una medalla, etc.



  • Haz yoga o pilates 

Relacionado con lo señalado en el punto anterior, otra recomendación para generar más dopamina es practicando yoga. Un estudio de 2002, publicado en la revista Cognitive Brain Research, que utilizó la técnica de tomografía por emisión de positrones (TEP), mostró una mayor síntesis de dopamina en el cerebro de aquellas personas que practicaban la meditación yoga nidra, un tipo de técnica centrada en la relajación profunda.

La investigación también identificó una diferencia significativa en favor de aquellas personas que practicaban pilates. Este beneficio era especialmente marcado en los que se encontraban en un proceso de recuperación por la adicción a algún tipo de sustancias que les trajo un descenso de la producción de esta sustancia.

  • Escucha música 

La música también puede generar más dopamina en nuestro cerebro si la escuchamos diariamente, y así lo demuestran estudios propios de la neurociencia contemporánea. Esto se relaciona directamente con el placer, ya que los sonidos que nos hacen disfrutar provocan que el cerebro segregue más dopamina.

Con relación a ello, una investigación de 2019, publicada en la revista científica americana Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), encontró una relación causal entre el nivel de esta sustancia y el placer al escuchar música. Según el estudio, cuanta más dopamina libera el cerebro mientras se escucha una determinada canción, más disfruta la persona y más quiere volver a sintonizarla (o comprar el disco).

  • Practica la meditación 

Como hemos señalado anteriormente, la meditación también puede aumentar nuestros niveles de dopamina. ¿De qué forma? A través de ella, nuestros procesos mentales, en cierto modo, se «purifican», y así ésta puede favorecer un flujo continuo en nuestros pensamientos. Como resultado una correcta reflexión puede generarnos placer y calma, lo que aumentaría los niveles de este componente en el cerebro. 

  • Consume suplementos naturales 

Ciertas sustancias naturales, según la corriente más oriental, pueden aumentar nuestros niveles de bienestar y plenitud. Ejemplos de estos suplementos serían las raíces como la cúrcuma o el ginko biloba, ya que estas plantas se han asociado desde siempre con la purificación de la mente. Por otro lado, encontramos ciertos ingredientes activos del té verde (especialmente la L-teanina) que también favorecerían este efecto.

  • Desintoxícate 

Como hemos visto hasta ahora, generar más dopamina se relaciona directamente con el bienestar, y el disfrute. Así, a mayor placer, mayores serán los niveles. Por ello, otra de las recomendaciones que te pueden llevar a producir más de ella es la «desintoxicación».

¿De qué?

De alimentos procesados, malos hábitos, sustancias adictivas, el uso de las tecnologías, relaciones tóxicas. Mediante pequeños cambios en nuestra vida (implementando hábitos saludables) a nivel físico, social y personal, podemos desintoxicarnos de todo aquello que nos perjudica más que nos beneficia y así, generar también más dopamina.

EP5. Claves para mejorar tu alimentación

Comer sano es una de las mejores costumbres que podemos adoptar, tanto para el buen funcionamiento del organismo como para la prevención de trastornos y enfermedades a corto y a largo plazo. De hecho, según expertos de la Clínica de la Universidad de Los Andes afirman que las personas obesas tienen cuatro a seis veces más riesgo de mortalidad por el COVID-19. 

La bibliografía disponible sobre los hábitos y las formas de alimentación saludables es infinita. Así, este artículo no pretende ser una recopilación de pautas obligatorias, sino una guía que puede orientarnos a mejorar la calidad de los alimentos que ingerimos y, por lo tanto, la salud.

La consecuencia de una dieta saludable no es necesariamente la pérdida de kilogramos. Comer sano es un concepto mucho más global que se ha relacionado con tener una relación adecuada con los alimentos, en términos de calidad y de cantidad: entendiendo las señales de hambre y saciedad, sin atracones, sin abusar de la comida repleta de calorías, pero también sin obsesionarse por ellas o por comer únicamente alimentos “saludables”, sin culpas y sin remordimientos.

Actualmente, los hogares chilenos tienen un patrón alimentario poco saludable, con un alto gasto en productos como bebidas azucaradas y dulces y un consumo de frutas, verduras, pescados y legumbres que no alcanza para cumplir las recomendaciones para una alimentación saludable. Así lo evidenció el estudio “Radiografía de la Alimentación en Chile” presentado por la Ministra de Desarrollo Social y Familia, Karla Rubilar, y la secretaria ejecutiva de Elige Vivir Sano, Daniela Godoy. 

Los datos del estudio muestran que, en un hogar promedio en Chile, compuesto por 3,3 personas, se compran mensualmente 23,4 litros de bebidas azucaradas, 17,5 kilos de pan y 5,1 kilos de dulces.

Un plan de alimentación saludable debe ser fácil de seguir a largo plazo, evitando las grandes restricciones y favoreciendo una alimentación variada. Bajo ese contexto, te presentamos una recopilación de 5 claves que pueden ayudar a comer sano:

1.- Come máximo cuatro veces por día sin evitar el desayuno

¿Has oído alguna vez el dicho “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo “? Esto es porque el desayuno pone la base de lo que ingeriremos el resto del día. Debe concentrar el 25 % de la cantidad de calorías recomendadas para la jornada. 

Intenta que el desayuno incluya fruta (fibra), grasas saludables y proteínas. Estos alimentos te van a dar la energía que necesitas para empezar el día y son una buena forma de romper con el ayuno nocturno.

2.- Dales importancia a las grasas saludables

Aprende a distinguir las grasas saludables de las grasas “trans” o saturadas, presentes en la mayoría de los alimentos ultraprocesados. Evita las grasas vegetales refinadas, como el aceite de girasol o el aceite de palma.

Apuesta siempre por el AOVE (aceite de oliva virgen extra), no es casualidad que lo llamen “el oro líquido”. La Escuela de Salud Pública de Harvard lo considera ¡la grasa más saludable!

3.- Aumenta el consumo de legumbres, vegetales y fruta

Las legumbres son alimentos muy saciantes y nutritivos. Contienen un alto contenido de fibra y zinc que cuida la salud digestiva y poseen un bajo índice glucémico, que estabiliza los niveles de azúcar e insulina en sangre.

Por otro lado, los vegetales aportan gran cantidad de nutrientes sin sumar calorías. La mejor forma de aprovechar todas sus propiedades es comerlos crudos o cocinados al vapor, pero también puedes optar por cocinarlos a la plancha.

De igual manera, la fruta tiene gran cantidad de minerales y vitaminas, convirtiéndose en una gran fuente de antioxidantes, ya que ayudan a prevenir la retención de líquidos y favorecen la salud cardiovascular. 

4.- Planifica tu menú, la compra y cocina tus propios alimentos

Seguro que has oído eso de “no ir al supermercado con hambre “. Esto es porque cuando hacemos las compras con el estómago vacío tendemos a elegir alimentos de alto índice glucémico, que pueden aportar un poco más que calorías y grasa saturada a nuestro organismo.

Diseñar un menú semanal asequible puede ayudarte a planificar la lista de la compra; es más fácil acertar siguiendo un plan que improvisando. Además, te permitirá hacer un “plan de cocina”, reservando un tiempo en el día para preparar la comida.

5.- Sigue las recomendaciones de Harvard para comer sano

El plato saludable de Harvard es una propuesta que pretende desterrar para siempre la pirámide de alimentos. Fue creado por expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard y está avalado por nutricionistas de renombre como Carlos Ríos, el mayor defensor de la comida real libre de alimentos ultra procesados. 

En términos simples propone que el plato de cada comida debe estar dividido de la siguiente manera: la mitad deben ser vegetales; la otra mitad (de mayor a menor cantidad) debe estar compuesta por alimentos ricos en proteínas, carbohidratos y en grasas saludables.

Adapta cada una de estas claves a tus necesidades. Cualquier paso que des en este sentido tendrá un efecto positivo sobre tu organismo, mejorando tus niveles de energía y evitando esa sensación de pesadez y malestar que nos queda después de comer alimentos procesados o con pocos nutrientes.

Ep 6. La Frustración, nuestro mecanismo de ajuste psicológico

Hoy en día estamos acostumbrados a escuchar sobre la frustración en el contexto infantil y adolescente, pero poco se sabe sobre cómo se manifiesta en la vida adulta y sobre los esfuerzos, muchas veces infructuosos, que realizamos para paliarla. 

En cierto modo, digamos que algunas manifestaciones adultas de la frustración son infantilizadas y, por lo mismo, juzgadas socialmente como incorrectas.

De esta forma, este sentimiento se convierte en una experiencia emocional tan incómoda como compleja que cuesta reconocer, identificar y expresar. De hecho, un estudio de la Asociación Chilena de Municipalidades determinó que en pandemia casi el 80% de los chilenos ha llegado a experimentar esta emoción. 

Sabemos que esta es una experiencia que surge cuando deseo y realidad no coinciden. Evidentemente, sería utópico pensar que ambas emociones pueden caminar siempre de la mano o en paralelo. Por ello, la frustración se convierte en un mecanismo psicológico que nos ayuda a ajustar nuestros deseos y a aceptar la realidad de las cosas. 

Esto nos ayuda a adaptarnos y a restablecer expectativas. Lejos de lo que pudiera parecer a simple vista, la frustración se convierte en una emoción que nos permite contener nuestras ilusiones y otorgarles mayor probabilidad de consecución en el corto plazo. 

¿Por qué? Al poner en jaque deseo y realidad, nos brinda la oportunidad de un cambio de rumbo emocional y cognitivo. Hace que nos salte un aviso sobre la necesidad de parar y contemplar opciones, pues algo no va al ritmo que esperábamos.

Frustrarnos y seguir adelante 

En los seres humanos cada etapa nos ayuda a encontrarnos con situaciones de complejidad creciente que nos permiten construir la tolerancia a la frustración. Lo que de niños puede ser simple, de adultos llega a ser más complejo, puesto que hay condicionantes internas y ambientales.

Ya en los años 70, Walter Mischel realizaba un experimento denominado la “prueba del malvavisco” en el que se exponía un dulce ante un niño y se le pedía que esperara a comérsela unos minutos. Se le anticipaba que, en el caso de poder aguantar ese tiempo, la recompensa sería doble, pudiendo obtener dos golosinas por contenerse. Este estudio concluyó que, a mayor edad, mayor capacidad de regulación y contención. 

Puede que pensemos que como adultos podemos tener dificultad para controlar el impulso de comer una golosina al igual que un niño. Si pudiésemos poner un altavoz a los pensamientos, veríamos que ante esta misma situación el diálogo interno y la disputa mental son muy diferentes en función del ciclo de la vida en que nos encontremos.

Insatisfechos crónicamente 

El hecho de reprimir o no comprender la frustración puede conducir a las personas a estados de insatisfacción crónica. Si no la vivenciamos y la rechazamos, podemos encontrarnos con que estaremos enquistados en un malestar sin respuesta.

Casi nada nos resulta gratificante y gran parte de lo que nos ocurre se cifra en nuestra mente como una molestia. Cuando la desazón, la angustia y la insatisfacción crónica nos invaden, hay un desajuste que no estamos vislumbrando y mucho menos resolviendo.

En el momento que la persona que acude a terapias entiende esto, es cuando debemos adentrarnos en observar las reglas que guían nuestra conducta externa e interna, trabajando en ellas. Primero las haremos explícitas, lo cual es una tarea difícil porque toca lidiar con estados emocionales muy displacenteros. 

Cabe destacar que, cuando la frustración se convierte en un caballo desbocado y no sabemos gestionar lo que nos está ocurriendo, es útil tener una vía de escape que luego nos devuelva al punto de partida con mayor claridad mental. Por ejemplo, muchas personas se refugian en el deporte, ese gran sanador y clarificador de ideas.

La experiencia frustrante es sinónimo de malestar, de desazón, de nubes en la cabeza y tormentas en nuestro diálogo interno. Todo ello pretende reconducirnos a un estado de desesperanza que nos haga frenar y replantear la situación.

Un grupo de neurocientíficos del Recinto de Ciencias Médicas (RCM) de la Universidad de Puerto Rico (UPR), liderados por el brasileño Fabricio Do Monte y el estadounidense Gregory Quirk, revelaron cómo reacciona el cerebro ante un evento frustrante.

Los investigadores encontraron que la reacción a la frustración se produce en una región subcortical , llamada núcleo paraventricular del tálamo (PVT, por su sigla en inglés). “El PVT manda información hacia una región que almacena asociaciones de experiencias positivas, llamada nucleus accumbens, para disminuir la ansiedad durante situaciones aversivas”, explicó Do Monte.

En definitiva, podríamos decir que este sentimiento es el mecanismo que nos guía hacia el bienestar. La tolerancia al fracaso nos ayuda a convivir con el malestar como parte de la vida, siendo la experimentación de esta un ejemplo de que nuestra psiquis funciona correctamente.

Este reajuste de expectativas nos ayudará a no quedarnos bloqueados y seguir funcionando plenamente en la vida. Tratemos entonces de manera justa a la frustración, pues es una experiencia emocional válida, necesaria y realmente funcional.

Ep 4. La Culpa al Descansar

A pesar de que vivimos en medio de una pandemia que nos ha obligado a encerrarnos y descubrir lo que es el teletrabajo, nos encontramos en una época caracterizada por la rapidez, hiperproductividad y la obsesión por ser exitosos. 

Adherirnos a estas realidades, de manera consciente o no, involucra someternos a estar estresados permanentemente. Estar bajo una presión constante y con la idea de que no importa cuánto hagamos para ser suficientes en materia laboral, fácilmente nos llevará a sentirnos culpables por descansar.

Esta forma de pensar es una distorsión de la realidad, lo que hace instalar la intranquilidad cuando no se acatan los mandatos de la productividad. En el fondo, pensar así solo confirma un discurso impuesto que termina normalizándose al sentir culpa por descansar.

Frases como “el tiempo es oro” y “optimizar los ratos libres”, entre muchas otras, no tienen nada de inocentes. Apuntan, básicamente, a un discurso que busca mantenerse valiéndose de todas las herramientas a su alcance para conseguirlo.

Las razones de esto radican a que existe un mandato internalizado: que el tiempo siempre debe “aprovecharse haciendo algo útil”. Por suerte, también hoy en día comienza a reconocerse que esa productividad a ultranza no es lo más adecuado, especialmente cuando pasamos más tiempos con nuestras familias por la pandemia.

Una persona siente culpa por descansar cuando cree que está trasgrediendo una norma “sagrada”. Hay que analizar que las reglas son legítimas cuando contribuyen al bienestar. De lo contrario, lo que opera es una obediencia ciega y autodestructiva, que es necesaria volver a planteársela si es que nos está afectando diariamente. 

De igual forma, no es extraño que se trabaje más de la cuenta para poner un manto sobre otros aspectos de la vida. Si otras dimensiones no funcionan bien, estar ocupados todo el tiempo ayuda a eludir un cara a cara con aspectos incómodos de la existencia.

El peso del entorno

Lo que en una cultura puede ser considerado una falta, en otra no, al igual como ocurre con el contexto social, político o familiar. Para decirlo de otra forma, una norma es solo un punto de vista respecto a algo, pero no es el único ni necesariamente el mejor.

De ahí la necesidad de ser críticos frente a este tipo de normativas, profundizar en su sentido, su necesidad y su valor. En la actualidad, se conoce como ocio creativo a toda actividad motivada por un interés personal de crecer al margen del ámbito laboral.

En la Grecia Antigua consistía en el tiempo empleado, especialmente por filósofos para reflexionar en torno de los temas importantes de la vida. Estos incluían aspectos relacionados con la sociedad, el arte, la salud o la política entre otros.

De otro lado, está demostrado empíricamente que cuando alguien responsable hace uso de su libertad se obtienen los mejores resultados. En otras palabras, lo ideal es actuar con autonomía y no por el condicionamiento de miedos o prejuicios.

 

Un círculo vicioso que se multiplica

La Organización Mundial de la Salud clasificó al estrés como “una verdadera epidemia del presente siglo”. Esto se puede explicar, en parte, porque la idea de estar permanentemente ocupados se convirtió en una conducta obsesiva. Equivocadamente, creemos que seremos mejores si aplicamos esta regla.

Algunas personas no solo se exigen a un nivel fuera de lo común, sino que esperan que los demás también lo hagan. A esto se suma el hecho de que hasta la forma de descansar se ha estandarizado y reglamentado. La recomendación es hacer un alto y darse la oportunidad de estar solos, realizando actividades simples que saquen de la angustia que también acarrean las cuarentenas. 

De lo contrario, este comportamiento compulsivo tarde o temprano lleva a un sentimiento de infelicidad y a un estrés continuo. Algunos estudios muestran que más de 70 % de las personas renuncian a socializar en físico porque prefieren estar haciendo algo “productivo”.

Dejar de sentir culpa por descansar

La frenética carrera por alcanzar la “perfección” hace olvidar que el descanso es necesario para preservar la salud física y mental. Se llega a sentir culpa por descansar debido a que prima el fetiche asociado con ganar dinero incluso durante el tiempo libre.

Los expertos señalan que el descanso es una condición previa de la creatividad y necesaria para ser realmente productivos. Adicionalmente, exaltan las bondades de practicar la meditación y la de entrar en contacto con entornos naturales.

Una siesta o un rato de meditación permite acceder a una nueva forma de observar el mundo y estar en él. Cuando una persona se obliga a seguir trabajando de largo para no sentir culpa por descansar, su rendimiento disminuye.

Si no te tomas un tiempo para ti, de la mano llegará el agotamiento, como resultado de sobrepasar los límites razonables. Descansar es una necesidad biológica y psicológica para poder realizar cualquier actividad y es la única manera de equilibrar las cargas que conlleva el día a día.

Ep. 3 Los desconocidos caminos de la ambivalencia

Según Wikipedia, la ambivalencia es un estado de tener simultáneamente en conflicto sentimientos hacia una persona u objeto. El ejemplo más claro de esta emoción -en donde habitan la contradicción y la tensión- es cuando amamos y odiamos a alguien, casi al mismo tiempo. 

Pero ¿por qué las personas sufrimos este tipo de sentimientos contrapuestos en más de una ocasión? ¿Es normal pasar de una emoción a otra de manera tan repentina? Todo indica que la pandemia nos ha llevado a cambiar de un extremo a otro con más normalidad de lo que uno cree. 

Este tema, además, cuenta con un gran interés por la comunidad científica y se han llevado a cabo múltiples investigaciones y estudios al respecto. Así, autores como Frenk Van Harreveld, del departamento de psicología social de la Universidad de Ámsterdam, nos señala en un estudio que la ambivalencia afectiva determina no solo lo que sentimos, sino que también es esa complejidad interna la que nos empuja a comportarnos de determinadas maneras. 

Muchas madres aman a su bebé recién nacido, pero a instantes, debido a la alta demanda y dependencia del pequeño, pueden experimentar esa mezcla caótica entre agotamiento, rechazo, ternura y miedo que tanto define esos primeros meses entre ambos. Sumado a las extensas jornadas de teletrabajo y labores hogareñas, la ambivalencia puede predominar notoriamente en estos casos.

Ambivalencia afectiva: características que la definen

La ambivalencia afectiva la siente todo ser humano en algún momento de su vida. Sabemos que cuando hablamos de emociones es común que, al instante, nos vengan a la mente nombres como el de Daniel Goleman o Paul Ekman. Ahora bien, cabe decir que esta materia se estudia desde los inicios del siglo XX.

Fue el psiquiatra Eugen Bleuler quien en 1911 describió la ambivalencia afectiva como una “presencia simultánea de dos sentimientos opuestos (atracción y repulsión), de dos direcciones opuestas de la voluntad, respecto a un mismo objeto”.

Desde entonces, el campo de la psicología viene interesándose de manera constante por un tema que parece vertebrar distintas áreas. Es más, a pesar de que la ambivalencia afectiva sea tan común en nuestras relaciones afectivas, también la psicología social viene interesándose por esta área en los últimos años.

¿La razón? Muchas de las decisiones que tomamos están orquestadas por la contradicción. Por ejemplo, cuando señalamos “quiero comprarme este teléfono, pero no puedo ahora” o “quiero cambiarme de trabajo a otro país, pero no me atrevo a alejarme de mi familia”, entre otros casos.  

La contradicción genera malestar

La ambivalencia genera un elevado malestar. Y si hay algo que no le agrada al cerebro humano es la contradicción, sobre todo los puntos que no están alineados.

La energía y el desgaste que produce este tipo de disonancias son inmensas. Tanto, que a menudo quedamos hasta bloqueados por esos sentimientos donde a instantes, tomamos conciencia del gran amor o afecto que experimentamos por algo o alguien, pero a su vez, sentimos cierto agotamiento, rechazo e incluso odio.

Podemos querer a alguien, pero detestar su comportamiento, sus actitudes e incluso su forma de tratarnos. Recordemos a su vez nuestra etapa en la adolescencia. Esa parte de nuestro ciclo vital es una contradicción constante, es búsqueda de experiencias, es miedo, es ansiedad, es deseo, intensidad y angustia a la vez. No es fácil asumir este tipo de contradicciones internas, todos somos conscientes de ello.

La ambivalencia emocional nos empuja a decidir

Pese a toda la contradicción que implica la ambivalencia, existe un efecto positivo en ella y es que nos impulsa a decidir, a clarificar o incluso a aceptar determinadas situaciones. La madre que atraviesa el complejo periodo del postparto va poco a poco asumiendo y habituándose a su nueva realidad. 

Cuando amamos y odiamos a alguien a la vez, nos obligamos a comprender la realidad de ese sentimiento. ¿Pesa más el amor? ¿Es la contradicción algo natural en esa pasión que sentimos por la pareja? ¿O es quizá ese odio un hecho del que debo tomar conciencia para tomar una decisión?

La doctora Laura Ress, de la Universidad de Michigan, realizó un estudio en el 2013 para demostrarnos algo interesante. La ambivalencia afectiva favorece la autoconciencia. Ese malestar es algo que nuestro cerebro necesita aplacar y resolver. De hecho, se ha demostrado que este tipo de contradicciones potencian nuestra creatividad; hacen que busquemos canales para pensar, desahogar y que creemos a su vez, respuestas originales para resolver esa contradicción.

Para concluir, solo cabe señalar un pequeño aspecto. Cada vez que nos veamos en este tipo de laberintos personales donde somos perseguidos por el sentimiento de la contradicción emocional, vale la pena detenerse, escuchar y entender. Tal vez haya algo que debamos resolver o incluso asumir.

La vida por sí misma es contradictoria y aún lo son más los afectos. Amar no es fácil y requiere una alta responsabilidad, así como un compromiso, primero con nosotros mismos y después con los demás.


Ep. 2.Autoestima en pandemia

Mejora la autoestima en tiempos de pandemia
Tras estar más de un año confinados a causa de la pandemia del Coronavirus, en muchas oportunidades nuestra autoestima es la principal perjudicada. Frente a los encierros, podemos experimentar emociones incómodas, miedos, incertidumbre, desconfianza, con las que no es fácil lidiar. Es por ello que la primera medida es poner todo lo posible de nuestra parte para que esa angustia no crezca dentro de nosotros.

 

La autoestima depende de en qué medida nos sentimos valorados y queridos por otros, además de qué manera aplicamos esto sobre nosotros mismos. Lo importante es centrarse en las soluciones del problema y no en las consecuencias negativas que esta pandemia ha dejado.

Particularmente en momentos de crisis, tendemos a echarle la culpa a los demás, a señalar continuamente lo que el resto hace mal o lo que no nos gusta. Pero eso no sirve para solucionar el problema. Por el contrario, juzgar a los demás crea conflicto y confrontación, generando un mal ambiente.

Es mucho mejor que te preguntes: ¿Qué puedo hacer yo para contribuir a la solución del problema? Por eso, trata de enfocar lo que está pasando de un modo positivo y, de esta forma, no solamente te calmarás mientras dure la crisis, sino que ayudarás a los demás a tranquilizarse.
Piensa, medita, visualiza tu día, por la mañana cuando despiertes, por la noche antes de acostarte o incluso varias veces a lo largo de la jornada. Cierra unos minutos tus ojos mientras trata de imaginar en tu mente cómo quieres que sea tu vida, cuando ya se haya logrado contener el virus y todo vuelva a la normalidad. Probablemente te imaginarás haciendo deporte al aire libre, dando un paseo y celebrando tu cumpleaños con tus amigos.

 

 

Los problemas que se nos presentan en la vida nos empujan a sacar lo mejor de nosotros mismos: “a ser más fuertes a pensar y actuar en consecuencia”. Utiliza cada experiencia que vivas para crecer como persona. Para ello es importante aprender a reconocer las emociones y no huir de los problemas, sino afrontarlos y buscar soluciones, tomándote el tiempo que necesites para descansar, siendo consciente de lo que te puedes exigir y cuándo debes parar.

Cuando estamos en una situación difícil nos sentimos alejados de nuestras metas. Para volver a acercarnos a ellas, la recomendación es aceptar las circunstancias que no se pueden cambiar y comenzar a trabajar sobre los aspectos que si son modificables.
El Coronavirus nos ha quitado temporalmente la libertad de movimiento, pero no puede quitarnos la libertad de pensamiento. 

A continuación, te dejamos cinco consejos claves para seguir mejorando tu autoestima en tiempos de cuarentena:

1.- Enfrenta los pensamientos negativos y transfórmalos
Si ya has cultivado pensamientos negativos sobre ti, es posible que estos se presenten con mucha frecuencia. La recomendación no es ignorarlos, sino enfrentarlos. Para ello deja de centrarte en tus defectos; de hecho, debes reconocer tus fortalezas y los aspectos positivos de tu personalidad, así como tus habilidades.
Siempre es bueno ser autocríticos, sin embargo, hay que tener un equilibrio y un objetivo al serlo. Una estrategia para enfrentar los pensamientos negativos acerca de ti, y transformarlos, es anotando cada día tres cosas sobre ti que te gusten y te hagan feliz.
2.- Plantéate objetivos
Tener objetivos es positivo, te permite ir avanzando progresivamente, automotivándote con los logros alcanzados. Para que esta forma de fortalecer tu autoestima funcione, debes plantearte metas que puedas ir alcanzando poco a poco. Evalúa siempre cuáles son los recursos que tienes a la mano para el cumplimiento de tus objetivos, sé realista y lograrás incrementar tu autoestima.
3.- Celebra todos tus éxitos
Es necesario que le des la importancia que merecen tus logros, sean pequeños o grandes. Estos te permiten fortalecer tu autoconfianza, tener argumentos para crear un elevado concepto de ti, y así afrontar todo tipo de amenaza a tu autoestima. Prémiate, hazlo de la manera que gustes, siempre y cuando sea de modo positivo y saludable, pero que quede claro que estás felicitándote.
4.- Aprende de tus errores
Tener una visión positiva sobre los errores y fracasos, protege y fortalece tu autoestima. Es importante que superes toda mentalidad derrotista, actitud negativa y emociones que puedan afectar tu autoestima.
Para ello ejercita tu mentalidad frente a los errores y fracasos, comenzando a verlos como oportunidades de aprendizaje, e incluso, como intentos que demuestran la fortaleza de tu carácter y determinación.
5.- Dedícales tiempo a actividades que te agraden
Hacer lo que te gusta te llena de energía, además que fortalece tu autoestima porque lo disfrutas y tienes las habilidades para ello. De igual forma, te recomendamos experimentar con distintas actividades que se relacionen a tus aptitudes y habilidades, como hacer ejercicio, preparar recetas de comida, escribir, dibujar o pintar, dedicándole tiempo a esa afición que tanto te apasiona.

Ep. 1 Presentación del Podcast

Bienvenidos a este espacio donde hablamos de los aspectos emocionales, culturales y educativos que tiene tu empresa, pyme, o tu marca personal

Todos tenemos un rol en ella, que va mas allá del puesto o cargo, Ahí radica la fuerza de las organizaciones de cualquier tipo, en sus integrantes.

¡Qué hermosa es la generación de valor y el progreso!, mas aun cuando es de manera consciente

Indagamos en lo que piensan, sienten, viven, penas, alegrías, triunfos y fracasos, en dueños y colaboradores.
A los primeros: qué elementos inspiraron a su formación y como mantienen vivo esos valores hasta estos días
A los segundos: que los hace permanecer en ella, que reciben de ella y que pueden dar, mas allá del intercambio económico por el trabajo.

Encontrarás iniciativas de solidaridad, de ayuda humanitaria, medioambientales, impacto en la comunidad , de rememorar fechas al interior de tu compañía, y todo lo que tenga que ver con acciones mas allá de ganancias económicas.

Mi nombre es Jorge lazo soy ingeniero civil industrial con más de 13 años de experiencia en áreas de negocios, marketing y ventas, pero la parte mas apasionante para mi es que soy maestro de Reiki Usui y Karmic, experto en vidas pasadas, numerólogo y lector de oráculo y desde 2017 soy el Fundador de Centro Naya, un centro de terapias holísticas de sanación, donde realizamos sesiones de Reiki, Registros Akashicos, lectura de Tarot, oráculos, numerología, acupuntura, masajes y todo aquello que nos brinda bienestar integral y crecimiento personal. Nuestra Academia de Formación prepara terapeutas en este ámbito con la convicción de la necesidad de un mundo mejor y con mas armonía entre sus habitantes.

Si pudiera sintetizar este camino, diría que han sido 3 hechos clave los que me hacen estar aquí:
El primero, mi padre murió de cáncer en 2011 y en ese momento sentía que no tenia herramientas para poder detectar su pena, parafraseando al Dr. Hammer, oncólogo alemán que dijo que el cáncer era la enfermedad del alma; aunque tal vez no podría haber evitado la enfermedad, al menos si podría haberla detectado antes y frenar su avance.

El segundo hecho fue en 2014 cuando llegó a mis manos el video que sanaría muchas cosas: La Matriz de la vida, si, fue el gatillador que impulsó mi búsqueda interior, en el video se muestra la comunicación entre las células como algo que va mas alla de los impulsos eléctricos, presenta a la física cuántica apoyando la tesis del mundo holístico a través de la interconexión, esa fuente de información de la cual accedemos todos de manera consciente e inconsciente. Si esto lo supiera la mayoría de la gente, encontraría mejores caminos para su sanación.

Y el tercer hecho fue el suicidio de mi primo, aunque a decir verdad no alcanzamos a ser muy cercanos, si tengo un especial cariño por su padre me ha aconsejado muchas veces y que he visto sufriendo por esto: mi primo como muchas personas no vio otra salida. Fue otra vez que me quedé sin poder ayudar a alguien por falta de herramientas o de un espacio adecuado.

Te invito a disfrutar de este espacio y que vayamos creciendo juntos. ¡Te espero!